La importancia de hacer nombrable la experiencia

Por Lic. Verónica Rossi. Psicóloga.

Tal como lo señalara Elena Stapich, “estamos construidos de relatos, antes que de células o de átomos”; y esto a razón de que antes de nacer, los significantes de la cultura van tejiendo
sentidos en la vida de niños y niñas. Lo que otorgará significaciones desde el nacimiento a cada gesto y acción sobre y para les niñes, será el lenguaje, debido a que es la palabra aquella que sirve como andamiaje ordenador de la existencia.
Siguiendo con lo planteado por la autora citada, es importante recordar que niños y niñas “se apropian intuitivamente de la estructura narrativa y son capaces de inventar historias, tanto como de narrar sus experiencias personales. Cuando el adulto narra un cuento o abre un libro para leerle, el niño o la niña se ubica en la posición de escucha y traspasa un umbral que señala el límite entre la realidad cotidiana y un mundo otro.”
A razón de esto proponer actividades para pensar en la función creadora de imágenes y su consecuente rol en el funcionamiento del pensamiento, del que nos habla Boimare;
teniendo en cuenta que no solo se trata de ofrecer materiales y/o estímulos varios; sino también, tener presente que no hay posibilidad de construcción imaginaria sin otro que ayude a organizar las vivencias, que nombre, que acompañe, que ofrezca la riqueza cultural que precede al niño y, sobre todo, que propicie la creación del tiempo y el espacio para experimentar algo más que las acciones de supervivencia o de la vida cotidiana; tal como nos lo propone María Emilia López.
La apuesta en una política pública que sostenga la construcción de nuevos dispositivos culturales y la ampliación en la disposición de recursos como libros, música, pintura, cine, danza; es para los niños y niñas, ocasión de exploración y creación; descubriendo el universo en el que se hallan inmersos, e identificando sus propias capacidades y posibilidades de transformar la realidad.
Para esto, como adultos/as mediadores del lenguaje, es imprescindible el ejercicio afectivo y epistemológico de la Disponibilidad, poniendo en suspenso todos aquellos conceptos, certezas o gestos aprendidos como parte de la propia historia de infancia, pudiendo abstenernos de privilegiar nada, a los fines de dar lugar a la diferencia y a una lectura más ética del mundo.

Por Lic. Verónica Rossi

Por Lic. Verónica Rossi

Psicóloga

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