Discapacidad: Perspectivas futuras y formación profesional

Por. Lic. María Soledad Alva. Psicoanalista. soledadalva.psi@gmail.com

 

En el año 2011 la Organización Mundial de la Salud, a partir de la aplicación de la Encuesta Mundial de Salud y de la Encuesta Mundial de Morbilidad, redacta el Informe Mundial sobre la Discapacidad. Los datos del informe arrojan que mil millones de personas viven en el mundo con algún tipo de discapacidad, es decir que el 15% de la población mundial sufre algún tipo de discapacidad. Estos datos muestran un incremento en el número de casos en comparación con los datos obtenidos en los años 70 según los cuales un 10% de la población del mundo sufría algún tipo de discapacidad. En este mismo informe se realiza un análisis detallado de las principales problemáticas que sufren las personas con discapacidad, entre estas se destacan las desventajas en la participación económica, la extrema pobreza, las desventajas a nivel educativo, los obstáculos en la atención de la salud, la falta de accesibilidad, la participación social limitada y la mayor dependencia del contexto. Cabe destacar que las problemáticas que afectan a las personas con discapacidad son extensibles también a los miembros del grupo familiar.

Transformando a la situación discapacitante en una problemática individual / grupal.

En el mencionado informe se registra también que en la totalidad de los países los niveles más altos de prevalencia de discapacidad se ubican en los grupos más vulnerables como las mujeres, los sectores empobrecidos y los adultos mayores.

También se presentan diferencias significativas entre los países más desarrollados y los países en desarrollo. Respecto de América Latina la información estadística revela que viven en la región aproximadamente 85 millones de personas en situación de discapacidad. Según el Banco Mundial en el año 2009 había alrededor de 50 millones de personas con algún tipo de discapacidad en América Latina y el Caribe.

En Argentina en el año 1999 el dictamen de la Ley 25.211 dispuso incorporar la temática de la discapacidad al Censo Nacional de Población y Vivienda, en consecuencia en el CENSO del año 2001 el “Instituto Nacional de Estadísticas y Censos” (INDEC) incluyó en la diagramación original de la cedula censal una pregunta destinada a detectar hogares con al menos una persona en situación de discapacidad. A partir de dicho censo se llevó a cabo en Argentina la “Primera Encuesta Nacional de Personas con Discapacidad” (ENDI). La Encuesta tuvo por objeto cuantificar y caracterizar a las personas en situación de discapacidad en la República Argentina, en lo referente a su desenvolvimiento en su vida cotidiana y dentro de su entorno físico y social. Los datos proporcionados por el INDEC han permitido determinar que en localidades de 5.000 habitantes o más en la Republica Argentina, la población con discapacidad para el año 2002/2003 ascendía al 7,1% sobre la población total. Así mismo en las localidades con 5.000 habitantes o más, el 20,6% de los hogares albergaban por lo menos una persona en situación de discapacidad, y en 1 de cada 5 hogares del país residia por lo menos una persona en situación de discapacidad.

En la actualidad el aumento en la perspectiva de vida, la presencia de enfermedades crónicas, la pobreza, la desnutrición, la niñez abandonada, los grupos sociales postergados, el consumo de drogas, los accidentes de tránsito, los desplazamientos de grupos poblacionales y las catástrofes naturales, son algunos de los factores que indican que el número de personas en situación de discapacidad en el mundo sufrirá con los años un aumento significativo. Este escenario mundial, regional y local demanda visibilizar todas las dimensiones en juego que configuran la problemática de la discapacidad, reconociéndola como un hecho universal, un problema social, político, económico y sobre todo de salud pública que demanda intervenciones específicas y profesionales formados y capacitados para dar respuestas a una problemática compleja.

Como profesional del ámbito de la salud mental puedo decir que la discapacidad ha sido y continua siendo una área vacante del quehacer profesional, vinculando esto tanto a la oferta restringida en la formación de grado y de postgrado como principalmente a la desmentida de la dimensión psi del sujeto con discapacidad, hecho que ha conducido a invisibilizar un vasto campo de trabajo para los profesionales psicólogos para lo cual se requiere de una formación y capacitación específica que posibilite intervenciones interdisciplinarias, efectivas y eficientes que habiliten efectos en el sujeto con discapacidad, la familia, y el contexto social.

Por. Lic. María Soledad Alva.

Por. Lic. María Soledad Alva.

Psicoanalista.

soledadalva.psi@gmail.com

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